Por qué este tipo de ataque, junto con la extorsión digital, genera pérdidas que van mucho más allá de lo económico en las organizaciones.
Tan solo en 2025, y según estimaciones de Cybersecurity Ventures, los ataques de ransomware cerraron con un costo empresarial de 57 mil millones de dólares a nivel global. No fue el malware más común, pero sí el más caro. ¿Por qué esta amenaza supera a cualquier otra en impacto financiero y operativo?
La digitalización ha traído nuevos riesgos para la información de las empresas; uno de los más relevantes es el ransomware, por el impacto que puede tener en operaciones diarias, finanzas y la confianza de los usuarios.
En este artículo conocerás cómo opera este tipo de ataque, por qué genera pérdidas tan altas y qué prácticas ayudan a disminuir su impacto.
Se forma al unir ransom que significa rescate, con ware que es producto o mercancía. En sí, es un tipo de malware (software diseñado para dañar e infectar sistemas informáticos) creado para bloquear o cifrar una gran cantidad de datos, así el atacante extorsiona para exigir un rescate económico a cambio de liberarlos.
Piénsalo así: la información más valiosa de tu empresa queda secuestrada y fuera de tu alcance y control. De un momento a otro, no puedes acceder a tus sistemas, tus archivos están cifrados y para recuperarlos alguien te exige un pago, que generalmente es en criptomonedas.
Aunque todo ransomware es malware, no todo malware es ransomware. La diferencia principal está en la intención y el impacto:
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Malware |
Ransomware |
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Objetivo |
Daño/robo genérico |
Extorsión por rescate |
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Impacto |
Variable (spyware, etc.) |
Cifrado/bloqueo total |
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Motivación |
Diversa |
Económica directa |
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Eliminación |
Antivirus básico |
Respaldos + expertos |
Esta distinción explica por qué el ransomware se ha convertido en una amenaza prioritaria para las empresas.
No todos los ataques funcionan igual. Existen dos formas principales: de cifrado y de bloqueo. Con el tiempo, han evolucionado en subtipos más sofisticados como la doble extorsión, el scareware (ingeniería social) y el ransomware como servicio. Cuando una empresa conoce estas variantes, puede identificar riesgos y reaccionar a tiempo.
Es el más común y destructivo. Cifra archivos, bases de datos y documentos, dejando el sistema operativo activo pero los datos completamente inaccesibles sin la clave de descifrado. Suele propagarse mediante phishing, accesos remotos vulnerables o software sin actualizar.
WannaCry, LockBit o Ryuk son algunos grupos y software maliciosos comunes que han atacado y paralizado operaciones completas. Aunque los atacantes prometen una clave tras el pago, no existe garantía real de recuperación.
Imagina que intentas usar tu computadora o celular y de pronto el equipo queda totalmente congelado. No es que tus archivos hayan desaparecido, es que te han bloqueado el acceso. Este tipo de ataque bloquea el acceso a la pantalla o al dispositivo por completo.
Aunque tus datos siguen ahí, si tu equipo no puede entrar al sistema, el negocio se detiene. Es el equivalente digital a que alguien ponga una cadena y un candado en la puerta de un local.
De acuerdo con Microsoft, IBM, y Kaspersky, con el tiempo, los atacantes han combinado técnicas para incrementar la presión y el impacto:
Esta evolución demuestra que el ransonware dejó de ser un tema únicamente del área de tecnologías de información y hoy llega a ser parte de las decisiones estratégicas y directivas de una empresa.
Detectar un ataque en sus primeros minutos puede ser la diferencia entre un susto y una tragedia financiera. Toma nota:
Herramientas como EDR (solución avanzada de ciberseguridad que monitorea continuamente los dispositivos), antivirus con IA y análisis de logs permiten detección temprana. La prevención empieza con actualizaciones constantes y un enfoque zero trust.
Si ya estás bajo ataque, de acuerdo a expertos como Microsoft y Banco Santander, lo mejor que puedes hacer es:
Consulta siempre a especialistas; una mala acción puede propagar el ataque.
El ransomware no solo exige rescates. Genera interrupciones operativas, pérdida de ingresos, multas regulatorias y daño reputacional.
En México, representa un problema económico y de seguridad. En promedio, el costo de un ataque de este tipo puede superar los 2 millones de dólares, según Kaspersky.
En PyMEs, los daños promedio rondan 70,000 dólares, cifra que logra comprometer operaciones enteras, esto de acuerdo con el IBM X-Force Threat Intelligence Index.
La buena noticia es que puedes reducir el riesgo si actúas a tiempo. Sigue algunos pasos básicos recomendados por Microsoft, Expansión e IBM:
En México, considera la NOM-151 y evalúa seguros cibernéticos como parte de tu estrategia de negocio.
Empieza a creer que puedes ser víctima del ransomware en cualquier momento, y debes de estar preparado para enfrentarlo.
Las empresas que sobreviven son las que prevén y confían en expertos capaces de ver más allá de la pantalla, anticipar el peligro y actuar con la mente fría cuando cada segundo cuenta.
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