En 2026, la industria automotriz opera en un entorno donde la geopolítica dejó de ser un factor externo para convertirse en variable estratégica. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos, China y la Unión Europea han reactivado debates sobre aranceles, subsidios industriales y reglas de origen, elementos que hoy influyen directamente en decisiones de inversión, localización productiva y diseño de cadenas de suministro.
En este escenario, América del Norte enfrenta una transformación regulatoria relevante. El T-MEC, vigente desde 2020, fortaleció los requisitos de integración regional para el sector automotriz e incorporó criterios laborales y de contenido específicos que modificaron la lógica operativa heredada del TLCAN.
Paralelamente, la Inflation Reduction Act en Estados Unidos condiciona incentivos fiscales para vehículos eléctricos al cumplimiento de criterios de ensamblaje regional y abastecimiento estratégico de baterías y minerales.
El resultado es un ecosistema donde la política comercial y la política industrial actúan de forma simultánea sobre la estructura de costos y la planeación estratégica de las empresas.
Para ti, que participas en manufactura, logística o comercio exterior, esto implica monitorear no solo aranceles, sino cumplimiento normativo, trazabilidad de insumos y resiliencia operativa.
México es uno de los principales productores y exportadores de vehículos a nivel mundial, según datos recientes de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Motorizados (2025). Su posición dentro de la región lo convierte, sin duda, en un actor estratégico en la cadena automotriz norteamericana.
Sin embargo, esa relevancia también implica mayores exigencias regulatorias. Las reglas de origen del T-MEC elevaron el contenido regional requerido para vehículos ligeros hasta 75% y establecieron requisitos adicionales: autopartes esenciales con umbrales específicos, criterios laborales que exigen que una proporción del valor del vehículo se genere en plantas con salarios superiores a 16 dólares por hora, y la obligación de que al menos 70% del acero y aluminio provenga de la región.
Estos cambios han obligado a muchas empresas a revisar su red de proveedores, fortalecer sus áreas de comercio exterior y mejorar sus sistemas de cumplimiento. Si bien el tratado contempló periodos de transición graduales, la adaptación ha implicado ajustes operativos, administrativos y financieros significativos.
Cumplir ya no es solo cuestión de porcentaje global; implica demostrar trazabilidad y alineación con criterios específicos por componente.
Desde la entrada en vigor del T-MEC, América del Norte ha vivido una nueva etapa de relocalización productiva. El nearshoring ha favorecido particularmente a México, como señala el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en su análisis sobre la revisión del acuerdo prevista para 2026.
No obstante, dicha revisión genera una atmósfera de cautela. Y es que, aunque no representa una renegociación total, expertos han señalado que Estados Unidos podría buscar ajustes en criterios de supervisión o cumplimiento, lo que añade incertidumbre regulatoria al panorama.
A nivel global, la Organización Mundial del Comercio advierte que la economía internacional enfrenta riesgos crecientes de fragmentación geopolítica. Frente a ello, el organismo propone avanzar hacia una “re-globalización” que preserve integración, diversifique socios y fortalezca la resiliencia de las cadenas productivas.
Bajo este contexto de mayor fragmentación, el nearshoring no debe asumirse como crecimiento automático. Es una oportunidad que requiere gestión estratégica, cumplimiento sólido y visión de largo plazo.
Ante la presión regulatoria y geopolítica señalada, las empresas automotrices están redefiniendo prioridades.
McKinsey & Company (2025) señala que la industria ha transitado de un enfoque centrado exclusivamente en eficiencia y reducción de costos hacia uno que incorpora resiliencia como eje estructural. Esto implica fortalecer la planeación de escenarios, diversificar fuentes de abastecimiento y anticipar posibles disrupciones normativas o problemas derivados de tensiones internacionales.
La gestión de riesgos deja de ser reactiva para convertirse en componente estratégico permanente.
Paralelamente, Deloitte (2026) destaca que el consumidor automotriz está redefiniendo su percepción de valor, especialmente en el mercado de vehículos eléctricos. Factores como costo total de propiedad, incentivos gubernamentales y disponibilidad de infraestructura influyen directamente en la intención de compra. Además, estos cambios se desarrollan en un ambiente de mayor complejidad comercial y localización productiva.
En consecuencia, los fabricantes deben equilibrar cumplimiento normativo, competitividad en costos y capacidad de respuesta ante un mercado que evoluciona rápidamente.
La geopolítica, los aranceles y las reglas de origen no son conceptos abstractos. Inciden directamente en rentabilidad, planeación logística y decisiones de inversión.
México cuenta con condiciones para consolidarse como hub automotriz regional. No obstante, esa posición dependerá de la capacidad de las empresas para comprender el ecosistema regulatorio, anticipar cambios y gestionar riesgos con enfoque estratégico.
Formarte en temas como cadena de suministro, analítica aplicada a comercio exterior y estrategia internacional puede marcar la diferencia entre reaccionar ante el cambio o anticiparlo.
Para ello, Educación Continua del Tecnológico de Monterrey, a través de su área de Soluciones para Organizaciones, ofrece consultoría estratégica y formación a la medida para atender los retos clave del sector automotriz, con impacto medible y visión compartida.
En 2026, la pregunta no es si el entorno seguirá siendo complejo, sino si estás preparado/a para convertir esa complejidad en ventaja competitiva.
Referencias
Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. (agosto, 2025). USMCA Review 2026. Pathways, Risks, and Strategic Considerations for North America’s Economic Future. Disponible en: https://www.csis.org/analysis/usmca-review-2026#:~:text=Since%20the%20USMCA%20took%20effect,of%20nearshoring%20under%20the%20USMCA
Deloitte. (enero, 2026). 2026 Global Automotive Consumer Study. Key findings: global focus markets. Disponible en: https://www.deloitte.com/global/en/Industries/automotive/perspectives/global-automotive-consumer-study.html
Inflation Reduction Act. (2023). Credits for new clean vehicles purchased in 2023 or after. Disponible en: https://www.irs.gov/credits-deductions/credits-for-new-clean-vehicles-purchased-in-2023-or-after
Instituto Mexicano para la Competitividad. (2021). Anexo: ¿Cómo funcionan las Reglas de Origen del sector automotriz bajo el T-MEC?. Disponible en: https://imco.org.mx/wp-content/uploads/2021/07/20212907_Reglas-de-Origen-del-sector-automotriz-bajo-el-T-MEC_Anexo.pdf
Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Motorizados - OICA. (2025). World Motor Vehicle Production Statistics. Disponible en: https://oica.net/production-statistics
McKinsey & Company. (marzo, 2025). From crisis management to strategic resilience: Lessons from the auto industry. Disponible en: https://www.mckinsey.com/capabilities/risk-and-resilience/our-insights/from-crisis-management-to-strategic-resilience-lessons-from-the-auto-industry
Milenio. (febrero, 2026). EU apretará las reglas de origen en la revisión del T-MEC y encarecerá la producción, alertan expertos. Disponible en: https://www.milenio.com/negocios/eu-apretara-reglas-origen-revision-t-mec
Organización Mundial del Comercio. (2023). World Trade Report 2023: Re-globalization for a secure, inclusive and sustainable future. Disponible en: https://www.wto.org/english/res_e/booksp_e/wtr23_e/wtr23_e.pdf